¿Cómo mejorar tu presencia ejecutiva?

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¿Alguna vez has entrado en una sala y has reconocido al líder del grupo sólo por su presencia? O por el contrario, ¿has asistido a una conferencia donde el ponente carecía de la misma? La presencia ejecutiva es algo que se reconoce cuando la ves y que la echas de menos cuando falta.

presencia_ejecutivaExiste una tendencia a pensar que la presencia del líder es innata en la persona. Sin embargo, Muriel Marginan, socia fundadora de Issi Assocciates y MBA por la Harvard Business School, niega implícitamente que eso sea así. De hecho, asegura que todo individuo, en algún momento, ha sido portador de una presencia de liderazgo en momentos en qué se ha sentido en su zona. Por consiguiente, la presencia ejecutiva resulta un área susceptible de ser mejorada.

En esencia, para trabajar la presencia ejecutiva es necesario focalizarse en tres aspectos simultáneamente: establecer las asunciones correctas, revisar la estrategia de comunicación y gestionar la energía.

  • Establecer las asunciones correctas

¿Alguna vez has acudido a una reunión asumiendo que el objetivo de la misma era uno muy distinto al que finalmente era? Pues bien, este tipo de suposiciones previas resultan, en caso de ser erróneas, un claro obstáculo para aportar valor con nuestras interacciones y por ende, nos impiden hacer gala de nuestra presencia ejecutiva. Lo que diferencia al líder con presencia del resto es que es honesto sobre sus asunciones y no se siente impulsado por éstas.

  • Revisar la estrategia de comunicación 

Existen infinitos modos de comunicarse. Algunos de los más utilizados para implicar, influenciar y inspirar a otras personas son el uso del humor, dar claras instrucciones, hacer preguntas o proponer sugerencias. ¿Cuáles han sido más efectivas, en tu caso, para lograr que los demás hagan algo?, ¿en qué tipo de situación os encontrabais? Reflexiona sobre la efectividad de los métodos empleados y ser capaz de revisarlos en caso de no acabar de funcionar resulta esencial si se pretende mejorar la presencia ejecutiva.

  • Asegurarse de gestionar la energía 

Infinidad de variables son las que tendríamos que tener en cuenta para mostrar una presencia ejecutiva perfecta. Desde la posición que adopte nuestro cuerpo el modo en que empleamos las palabras. Más importante aún que pretender ser perfectos a todas horas, algo que puede resultar agotador; sería intentar ser perfectos para la ocasión. Por ejemplo, si sabemos que en breve se realizará una dinámica de grupo y sabemos que se valorará más la forma que el contenido, es importante centrarse más en realizar una buena actuación que en desarrollar un buen argumento. Un buen modo de conocer los aspectos en los que más flaqueamos para poder invertir energía en su mejora es grabarse dando una presentación o pedir feedback al mentor.

Finalmente, piensa en un momento concreto en el que careciste totalmente de presencia ejecutiva, durante una reunión o una presentación, por ejemplo. ¿Qué asunciones habías hecho?, ¿por qué fue contraproducente la estrategia de comunicación? O ¿qué tipo de energía desprendías?

Ahora recuerda un momento en el que tuviste presencia ejecutiva y analiza las tres variables. ¿Qué patrones en común observas? Esta fase de autoanálisis constituye el punto de partida desde donde se debe empezar a trabajar para asentar la presencia de líder como un hábito en nosotros.


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